El fragmento debe ser como una pequeña obra de arte, aislado de su alrededor y completo en sí mismo, como un erizo -- Friedrich Schlegel --

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sábado, 6 de octubre de 2012

De las alegorías

   Muchos se quejan de que las palabras de los sabios sean siempre alegorías, pero inaplicables en la vida diaria, y esto es lo único que poseemos. Cuando el sabio dice: “Anda hacia allá”, no quiere decir que uno deba pasar al otro lado, lo cual siempre sería posible si la meta del camino así lo justificase, sino que se refiere a un allá legendario, algo que nos es desconocido, que tampoco puede ser precisado por él con mayor exactitud y que, por tanto, de nada puede servirnos aquí. En realidad, todas esas alegorías sólo quieren significar que lo inasequible es inasequible, lo que ya sabíamos. Pero aquello en que cotidianamente gastamos nuestras energías, son otras cosas.
   A este propósito dijo alguien: “¿Por qué os defendéis? Si obedecierais a las alegorías, vosotros mismos os habríais convertido en tales, con lo que os hubierais liberado de la fatiga diaria.”
   Otro dijo: “Apuesto a que eso es también una alegoría.”
   Dijo el primero: “Has ganado.”
   Dijo el segundo: “Pero por desgracia, sólo en lo de la alegoría.”
   El primero dijo: “En verdad, no; en lo de la alegoría has perdido.”

Franz Kafka (1922): La muralla china. Madrid: Alianza, 1973, págs. 78-79.


*** ... Se admiten interpretaciones ... ***

6 comentarios:

Pilar González dijo...

En mi humilde opinión, la alegoría es algo así como un dibujo punteado sin trazos claros.
A veces contemplas la imágen y sólo ves una dispersión informe, y otras veces los puntos adquieren formas definidas, cobran sentido.

No creo que en la alegoría haya vocación alguna de verdad absoluta.
Pienso que son de gran ayuda para la articulación y la proyección del pensamiento abstracto y que por contra, pueden ser un arma siniestra insertas en el corpus de un dogma, y pervertidas en su naturaleza al ser desprovistas de la posibilidad de una libre interpretación.

Sugiero que en lugar de buscar certezas en ellas, busquemos indicaciones.


¿Te he dicho ya que me encanta tu blog?

Cristina Félix dijo...

Para mí, las alegorías son luces intermitentes, llegan a los rincones más oscuros de lo fantástico encendiendo y apagando toda razón y en la comodidad de ese desconcierto hasta lo inasequible es posible; en el momento que entre luces y sombras se acaricia el filo cortante de lo imposible y su centelleo, ya existen con todo su poder.

benariasg dijo...

Aunque pueda parecer puro sincretismo, para mí no son incompatibles la ciencia y las metáforas, la ciencia se queda antes de "lo místico", pero sin las metáforas la vida no tiene sentido.
Lo que no termino de ver es cómo lo plantea Kafka, porque él parece introducir un juego de espejos e intromisiones (y por lo tanto de equívocos) entre los dos reinos, lo cotidiano y las alegorías.

Cristina Félix dijo...

Es que es difícil en una luz intermitente decidirse con qué instante quedarse ¿el momento de claridad dónde los contornos están bien definidos y las analogías funcionan a la perfección ajustándose a lo cotidiano o el momento de la oscuridad donde se intuyen las formas, se sienten, se adivinan, se expanden y se crean submundos inexplorados? para crear una alegoría se necesitan esos dos mundos en continua comunicación y enriquecimiento.
Por eso, estar en "el allá legendario" es vivir metafóricamente sin ser consciente de ese estado.
Si lo deduces, has acertado pero en realidad lo has perdido.

Pilar González dijo...

Es que a mí me da que los dos personajes de Kafka podrían ser perfectamente uno solo, y parafraseando (o casi) a Campoamor:

En este mundo traidor
nada es vendad ni es mentira
todo es del color
del hemisferio con que se mira

Llegados a este punto, propongo buscar la armonía de los contrarios (¿o debería decir complementarios?) en lugar de su contraposición.

Nos resistimos a tolerar la incertidumbre, buscamos certezas, a veces a cualquier precio, pero la incertidumbre nos rodea y nos modela ... probablemente.

Y en esa tierra de nadie de la incertidumbre es donde florecen inquietantes las alegorías ... probablemente.

benariasg dijo...

A Kafka le gustaba mucho la Alicia de Carroll, y se le nota ese esfuerzo racional y metódico por comprender lo irracional, no se contentaba con un simple vivir en un lado o en otro, se situaba en el cruce y cultivó nuevas metáforas, como esta misma del texto, que se autoexamina tan poéticamente.
Me han gustado vuestras especulaciones, están del lado de Kafka, no pretenden agotar el tema.