El fragmento debe ser como una pequeña obra de arte, aislado de su alrededor y completo en sí mismo, como un erizo -- Friedrich Schlegel --

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jueves, 24 de enero de 2019

Lo Que Hay

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Julio Casares: Diccionario Ideológico de la Lengua Española. Barcelona: Gustavo Gili, 2ª ed (14ª tirada), 1987, pp. xxxiv-xxxv.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Optimismo y pesimismo

   En el universo existe un planeta en el que todas las personas nacerán por segunda vez. Tendrán entonces plena conciencia de la vida que llevaron en la tierra, de todas las experiencias que allí adquirieron.
   Y existe quizás otro planeta en el que todos naceremos por tercera vez, con las experiencias de las dos vidas anteriores.
   Y quizás existan más y más planetas en lo que la humanidad nazca cada vez con un grado más (con una vida más) de madurez.
   Esta es la versión de Tomás del eterno retorno.
   Claro que nosotros, aquí, en la tierra (en el planeta número uno, en el planeta de la inexperiencia), sólo podemos imaginar muy confusamente lo que le ocurrirá al hombre en los siguientes planetas. ¿Sería más sabio? ¿Es acaso la madurez algo que pueda ser alcanzado por el hombre? ¿Puede lograrla mediante la repetición?
   Sólo en la perspectiva de esta utopía pueden emplearse con plena justificación los conceptos de pesimismo y optimismo: optimista es aquel que cree que en el planeta número cinco la historia de la humanidad será ya menos sangrienta. Pesimista es aquel que no lo cree.

Milan Kundera: La insoportable levedad del ser, V, 17


sábado, 11 de octubre de 2014

Diálogo y Dialéctica

El diálogo es un relato compuesto de preguntas y respuestas acerca de un tema filosófico o político con una conveniente caracterización de los personajes que intervienen y de la expresión estilística. La dialéctica es el arte de las discusiones mediante la cual confirmamos o refutamos ciertas tesis por medio de la pregunta y la respuesta de los interlocutores.

Diógenes Laercio: Vidas de los filósofos ilustres. Madrid: Alianza, 2008,  pág. 173.


sábado, 2 de noviembre de 2013

¿Dónde está la esencia?

Ahora mi yo presente desprecia a mi yo pasado; y sin embargo en ese tiempo yo creía, más que hoy todavía, ser el hombre superior, el ser alto y noble, el sabio universal, el genio expectante. Y recuerdo que entonces despreciaba a mi yo pasado, mi pequeño yo de niño ignorante y sin refinamiento todavía. Ahora desprecio a aquel que despreciaba. Y todos estos menospreciadores y menospreciados han tenido el mismo nombre, han habitado el mismo cuerpo, se presentaron ante los hombres como un solo ser vivo. Después de mi yo presente, se formará otro que juzgará a mi alma de hoy tal como yo juzgo hoy a la de ayer.


G. Papini: "Dos imágenes en un estanque", en El espejo que huye. Madrid: Siruela, 1984, pág. 22.

Giovanni Papini (1881-1956)

lunes, 24 de junio de 2013

Vivir

Hay en realidad dos clases de vida. Hay la que la gente cree que está viviendo y hay la otra vida. Es esta vida la que causa el problema, la que anhelamos ver [I, 4]

 * * *

La vida es el tiempo que hace. Son las comidas. Los almuerzos en un mantel azul a cuadros sobre el cual hay sal vertida. El olor a tabaco. Queso brie, manzanas amarillas, cuchillos con mango de madera [I, 5]

* * * 

La vida desprecia el conocimiento, le obliga a esperar sentado en la antesala, a esperar fuera [I, 7]


* * *

No hay una vida completa. Hay sólo fragmentos. Hemos nacido para no tener nada, para que todo se nos pierda entre los dedos. Y, sin embargo, esta pérdida, este diluvio de encuentros, luchas, sueños... hay que ser irreflexivo, como una tortuga. Hay que ser resuelto, ciego. Pues cualquier cosa que hagamos, incluso que no hagamos, nos impide hacer la cosa opuesta. Los actos demuelen sus alternativas, he aquí la paradoja. La vida, por tanto, consiste en elecciones, cada cual definitiva y de poca trascendencia, como tirar piedras al mar. Hemos tenido hijos, pensó; nunca podremos no tener hijos. Hemos sido mesurados, jamás sabremos lo que es despilfarrar nuestra vida... [I, 7]

[ James Salter: Años luz. Barcelona: El Aleph, 1999 ]

"Estuve leyendo Light Years a lo largo de toda una noche, y sólo cuando alcé los ojos tras la última página me di cuenta de que había empezado a amanecer" (Antonio Muñoz Molina).

sábado, 6 de abril de 2013

Diccionario del Diablo (1)

aforismo: Sabiduría predigerida.

amor: Locura que se comete al tener demasiada buena opinión de otro antes de saber nada de uno mismo

amistad: Barco lo bastante grande para llevar a dos cuando hace buen tiempo, pero sólo a uno cuando empeora.

autoestima: Evaluación errónea.

calamidad: Recordatorio común e inequívoco de que los asuntos de este mundo no dependen de nosotros. Hay dos tipos de calamidades: la desgracia propia y la fortuna ajena.

catecismo: Serie de adivinanzas teológicas en las que las dudas eternas y universales se resuelven con respuestas locales y pasajeras.

categórico: Equivocado a voz en grito.

consultar: Buscar la aprobación ajena de una decisión ya tomada.

deber: Lo que nos impulsa inflexiblemente en la dirección del lucro, por la vía del deseo.

educación: Lo que revela al sabio y oculta al necio su falta de entendimiento.

elogio: Homenaje que rendimos a los logros ajenos que se parecen, aunque no igualan, a los nuestros.

engreimiento: Amor propio que demuestra a otro que no nos cae bien.

epicúreo: Persona demasiado dada a los placeres de la mesa. Así denominado por Epicuro, filósofo muy conocido por sus hábitos de abstinencia, condición muy favorable para el cultivo del disfrute intelectual.

erizo: Cáctus del reino animal.

errar: Creer o actuar de un modo contrario a mis creencias y acciones.

extremo: La posición más alejada en ambas direcciones del Interlocutor.

fanático: Dícese del que obstinada y ardorosamente se aferra a una opinión que no es la nuestra.

fe: Creencia sin pruebas en lo que dice alguien que habla sin tener la menor idea sobre cosas nunca vistas.

filosofía: Ruta con muchos caminos, que conduce desde ninguna parte a la nada.


Ambrose Bierce: Diccionario del Diablo. Madrid: Ediciones del Dragón, 1986; Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2005.

viernes, 22 de marzo de 2013

Ironía

La ironía de Sócrates no consiste en decir menos para así impresionar doblemente al sugerir una especial fuerza anímica o cierto saber esotérico. “Cada vez que convenzo a alguien de su ignorancia —dice melancólicamente la Apología—, los presentes se imaginan que yo sé todo lo que él ignora.” Él no sabe más que ellos, sólo sabe que no hay saber absoluto, y que es gracias a esa carencia como estamos abiertos a la verdad.

Maurice Merleau-Ponty: Éloge de la philosophie (1953) 


domingo, 3 de marzo de 2013

Escepticismo

"Todo el mundo sabe" es la invocación del cliché y el comienzo de la trivialización de la experiencia, lo que resulta tan insufrible es la solemnidad y la sensación de autoridad que tiene la gente al expresarlo. Lo que sabemos es que, si hacemos abstracción de los clichés, nadie sabe nada. No es posible saber nada. No sabes realmente las cosas que sabes. ¿Intención? ¿Motivo? ¿Consecuencia? ¿Significado? Todo lo que no sabemos es asombroso, e incluso lo es más aquello que pasa por saber.

Philip Roth: La mancha humana. Madrid: Alfaguara, 3ª ed., 2004, pág. 259

lunes, 21 de enero de 2013

Misticismo

Hablan de un fulgor que los inunda. De una infinita vastedad, de un infinito reino de la luz. De una "unidad fluctuante" de todas las cosas y fuerzas del alma. De un maravilloso e indescriptible impulso del corazón. De reconocimientos tan rápidos que todo en ellos es simultáneo, y que son como gotas de fuego que caen en el mundo. Y por otra parte hablan de un olvido, de un dejar de entender, y aun de una desaparición de las cosas. Hablan de un enorme descanso, liberado de las pasiones. De un enmudecer. De un esfumarse los pensamientos y los propósitos. De una ceguera en la que ven claro, de una claridad en la que están muertos y vivos de un modo sobrenatural. Le dan el nombre de "desvivirse" y afirman en cambio que viven de una forma más plena que nunca.

HsA, II, 12

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Bibliofilia y Bibliofobia

Encuadernacion de Sangorski & Sutcliffe


BIBLIOFILIA


Si nos aguarda alguna inmortalidad personal, espero que para cada uno de nosotros el cielo se adapte a los deseos de nuestro corazón, y el mío contiene amplias y ventiladas salas con innumerables libros, infinidad de bibliotecas para poder leer, leer, leer por una eternidad, sin sentirme acuciado por el tiempo.
William A. Gerhardi:  “The Man Who Came Back" (1931)

* * *
 La gente dice que lo importante es vivir, pero yo prefiero leer [Peple say that life is the thing, but I prefer reading.]
Logan Pearsall Smith: "Ocurrencias a destiempo" (1931)

* * *
Que otros se jacten de las páginas que han escrito;
a mí me enorgullecen las que he leído.

Jorge Luis Borges: "Un lector" (1969)

* * * 
Yo, que me figuraba el Paraíso
Bajo la especie de una biblioteca.

Jorge Luis Borges: "Poema de los dones" (1960)

* * *

Leer no sirve para nada: es un vicio, una felicidad.
Gabriel Zaid: Los demasiados libros (2010)



BIBLIOFOBIA


Y ahora tú, precisamente, padre que eres de las letras, por apego a ellas, les atribuyes poderes contrarios a los que tienen. Porque es olvido lo que producirán en las almas de quienes las aprendan, al descuidar la memoria, ya que, fiándose de lo escrito, llegarán al recuerdo desde fuera, a través de caracteres ajenos, no desde dentro, desde ellos mismos y por sí mismos. No es, pues, un fármaco de la memoria lo que has hallado, sino un simple recordatorio.
Platón: Fedro, 274d-275a
* * *
Escribir libros es una tarea sin fin y el demasiado estudio fatiga al hombre. Basta de palabras. Todo está escrito.
Eclesiastés, XII, 12.
* * *
Se invierte más trabajo en interpretar las interpretaciones que en interpretar las cosas, y hay más libros sobre libros que sobre cualquier otro asunto. No hacemos sino glosarnos los unos a los otros. Por todas partes proliferan los comentarios; de autores, hay gran escasez.
Michel de Montaigne: "De la experiencia" (1588)

* * *
La mayor parte de los libros nunca se comentan, nunca se traducen, nunca se reeditan (...). Pero tú sigues escribiendo libros.
Gabriel Zaid: Los demasiados libros (2010).

Ilustración de Grandville

martes, 7 de agosto de 2012

Estupidez

Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sn obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio.

Carlo M. Cipolla: Allegro ma non troppo. Barcelona: Grijalbo Mondadori, 1998, p. 66.

Carlo M. Cipolla (1922-2000)
"Todos nosotros recordamos ocasiones en que, desgraciadamente, estuvimos relacionados con un individuo que consiguió una ganancia, causándonos un perjuicio a nosotros: nos encontrábamos frente a un malvadoTambién podemos recordar ocasiones en que un individuo realizó una acción, cuyo resultado fue una pérdida para él y una ganancia para nosotros: habíamos entrado en contacto con un incauto. Igualmente nos vienen a la memoria ocasiones en que un individuo realizó una acción de la que ambas partes obtuvimos provecho: se trataba de una persona inteligente. Tales casos ocurren continuamente. Pero si reflexionamos bien,  habrá que admitir que no representan la totalidad de los acontecimientos que caracterizan nuestra vida diaria. Nuestra vida está salpicada de ocasiones en que sufrimos pérdidas de dinero, tiempo, energía, apetito, tranquilidad y buen humor por culpa de las dudosas acciones de alguna absurda criatura a la que, en los momentos más impensables e inconvenientes, se le ocurre causarnos daños, frustraciones y dificultades, sin que ella vaya a ganar absolutamente nada con sus acciones. Nadie sabe, entiende o puede explicar por qué esta absurda criatura hace lo que hace. En realidad, no existe explicación -o mejor dicho- sólo hay una explicación: la persona en cuestión es estúpida."





PROPUESTA DE EJERCICIO PARA LA ESO:
Clasifica las siguientes acciones dentro de los grupos "acción malvada", "acción incauta", "accción inteligente" o "acción estúpida", y piensa nuevos ejemplos.

A) Rayar los coches estacionados.
B) Forzar la puerta de un coche para robar la radio.
C) Dejar en las paredes o en los cierres de los comercios tu "firma" grafitera.
D) Distribuirnos las tareas de organización de un viaje en grupo.
E) Asumir todas las tareas domésticas en el hogar.
F) Estipular en la letra pequeña del contrato modificaciones para lo que se ha firmado según la información que aparece en letra grande.
G) Matar pájaros con la carabina de aire comprimido.
H) Mostrar afecto a las personas que te lo muestran.

lunes, 23 de julio de 2012

Macho y misógino

MACHO (y misógino). El macho adora la femineidad y desea dominar lo que adora. Exaltando la femineidad arquetípica de la mujer dominada (su maternidad, su fecundidad, su debilidad, su caráter hogareño, su sentimentalismo, etc.), exalta su propia virilidad. Por el contrario, al misógino le horroriza la femineidad, escapa de las mujeres demasiado mujeres. El ideal del macho: la familia. El ideal del misógino: soltero con muchas amantes; o: casado con una mujer amada sin hijos.

MISÓGINO. Cada uno de nosotros se ve confrontado desde sus primeros días con un padre y una madre, con una femineidad y una virilidad. En consecuencia, marcado por una relación armónica o inarmónica con cada uno de esos dos arquetipos. Los ginófobos (misóginos) existen no sólo entre los hombres sino también entre las mujeres y hay tantos ginófobos como andrófobos (los y las que viven en desarmonía con el arquetipo del hombre). Estas actitudes son posibilidades distintas y totalmente legítimas de la condición humana. El maniqueísmo feminista nunca se planteó la cuestión de la androfobia y convirtió la misoginia en simple insulto. De este modo se ha esquivado el contenido psicológico de esta noción, que sería el único interesante.

Milan Kundera: El arte de la novela. Barcelona: Tusquets, 1987, págs. 154 y 155-156.

jueves, 19 de julio de 2012

Ensayo

En el segundo piso de su decaído castillo, hacia marzo de 1571, Miguel de Montaigne inventó el ensayo. "La palabra es nueva, pero la cosa es vieja", pocos años después anota, sin embargo, Bacon (Letters and Life, IV) y agrega: "Las Epístolas de Séneca a Lucilio son ensayos, vale decir, meditaciones dispersas, aunque en forma de epístolas". Con este criterio, cabría incluir en el catálogo de los precursores a Jenofonte, a Aristóteles, a Valerio Máximo, a Cicerón, a Plutarco, a Aulo Gelio, a Macrobio: todos ellos escribieron ensayos, de acuerdo con la calificación de "meditaciones dispersas" o de "composiciones irregulares, no trabajadas", que prefiere Johnson. Pero desde la primavera de 1571, la "nota personal", la sombra del autor mezclándose con el tema, caracteriza para siempre al género. Así, con mayor comprensión que felicidad, Edmund Gosse define: "El ensayo es un escrito de moderada extensión, generalmente en prosa, que de un modo subjetivo y fácil trata de un asunto cualquiera".
(...)
Por su informalidad, el ensayo es un género para escritores maduros. Quien se abstiene de toda tentación, fácilmente evitará el error. Con digresiones, con trivialidades ocasionales y caprichos, solamente un maestro forjará la obra de arte. Pero esta cuestión comunica el estudio del ensayo con los problemas centrales de la estética.
(...)
Un día sentimos que no hay otra esperanza en las letras que el dossier naturalista, o la comedia de enredo, o el sadismo, o el adulterio, o los sueños, o el viaje alegórico, o la novela pastoril, o el alegato social, o los enigmas policiales, o la picaresca; otro día nos preguntamos cómo alguien pudo interesarse en tan desoladas locuras. En medio de esta mudanza, históricamente justificable pero esencialmente arbitraria, hay algunos géneros perpetuos. Porque no depende de formas y porque se parece al fluir normal del pensamiento, el ensayo es, tal vez, uno de ellos.

Adolfo Bioy Casares: "Estudio preliminar", en Ensayistas Ingleses. Barcelona: Éxito (Clásicos Jackson, vol. XVIII) s/a, pp. ix, xxxi y xxxii

Adolfo Bioy Casares (1914-1999)

martes, 10 de julio de 2012

Progreso

Hay un cuadro de Klee (1920) que se titula Angelus Novus. En él se representa a un ángel que parece como si estuviera apunto de alejarse de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Y este deberá ser el aspecto de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irremediablemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso.

Walter Benjamin: "Tesis de filosofía de la historia" (ca. 1940), en Discursos interrumpidos. Madrid: Taurus, 1973, p. 183.

jueves, 31 de mayo de 2012

Melancolía

En ocasiones sobrecogía a Claudine, también en su felicidad, la conciencia de una simple realidad, casi casualidad; a veces pensaba que le debía estar destinada otra forma distinta, lejana, de vida. Quizá no fuera más que la forma de un pensamiento anterior que había permanecido en ella, no un pensamiento realmente pensado, sino la sensación que lo pudo haber acompañado alguna vez, un movimiento vacío, incesante, de acechar y mirar hacia afuera, que -retrocediendo y no siendo nunca del todo satisfactorio- hacía mucho que había perdido su contenido y flotaba en sus sueños como la abertura de un oscuro corredor. (...) Había en ella un suave desasosiego, un anhelo casi enfermizo por sentir una tensión extrema, la intuición de una última elevación. Y en ocasiones sentía como si ella estuviese destinada a un desconocido dolor de amor.

Robert Musil: "La consumación del amor", en Uniones. México: Sexto Piso, 2007, págs. 24-25.



miércoles, 23 de mayo de 2012

Egoísmo

Egoísmo es la ley de la percepción en perspectiva, conforme a la cual aparece grande y pesado lo próximo, mientras que hace desaparecer la grandeza y el peso de todas las cosas a lo lejos.

Friedrich Nietzsche: El Gay Saber. Madrid: Narcea, 1973, p. 262

sábado, 11 de febrero de 2012

Capacidad Negativa

No disputé sino que discutí con Dike sobre varios temas; muchas cosas se me hilvanaron en la cabeza, y de pronto comprendí cuál es la cualidad que contribuye a formar al hombre de mérito, y que Shakespeare poseyó en grado sumo; me refiero a la Capacidad Negativa (Negative Capability), que consiste en ser capaz de mantenerse en medio de incertidumbres, misterios y dudas sin tratar irritantemente de agarrarse a hechos o a la razón. Coleridge, por ejemplo, dejaría pasar de largo una hermosa verdad aislada arrebatada al Penetralium del misterio por ser incapaz de contentarse con medios conocimientos. Si continuásemos esta idea durante volúmenes y volúmenes, no llegaríamos a otra conclusión que ésta: en el gran poeta, el sentido de la Belleza supera a cualquier otra consideración, o mejor, anula cualquier otra consideración.
John Keats, carta del 21 y 27 de diciembre de 1817
John Keats (1795-1821)